lunes, 21 de octubre de 2013

¿Tiene alguna utilidad la Tristeza?

Posted by Harold D' B.B. On 1:14:00 p. m. No comments

La tristeza está considerada el síntoma más común y más asociado genéricamente con la depresión. 

Probablemente es uno de los sentimientos menos populares, que nadie quiere sentir en ningún momento, e incluso se evita a aquellas personas que parezcan tristes, pues cuando aparecen todo el mundo encuentra algo que hacer y se marcha.

Cuando estamos tristes, todo el mundo alrededor intenta consolarnos para que esta emoción desaparezca. Todo el mundo le dice al que la padece que se alegre, y repiten frases tópicas como "arriba ese ánimo" o "no hay mal que por bien no venga". Por supuesto, esta clase de frases no sirven de nada.Pero, 

¿acaso no tiene nada positivo la tristeza? 

¿No se puede sacar nada bueno de ella? 

¿No sirve para nada y lo mejor es desear que pase cuanto antes y aguantarse? 

Pues bien, si no tuviera utilidad posiblemente durante el proceso de la evolución el cerebro la habría desechado.

La utilidad de las emociones negativas

El cuerpo humano es un preciso engranaje bien armado en el que todo sucede por una razón. 

Por ejemplo, a nivel físico la naturaleza avisa al ser humano de que algo va mal a través del dolor. 

A nivel psicológico sucede algo parecido, todo lo que se siente es por algo.Existen otras emociones negativas en las que resulta fácil entender cuál es su razón de ser.

Por ejemplo, en el caso del miedo, se trata de un mecanismo de autodefensa que nos avisa de un peligro. Si alguien se acerca demasiado al precipicio y siente pánico, únicamente está recibiendo una notificación de que debe alejarse para no caer. Lo mismo ocurre con la rabia, que previene al individuo de que está viviendo una situación injusta.

El lado oscuro de las emociones

El problema de las emociones negativas reside en que se vivan de forma descontrolada. Si una persona no puede superar el miedo tendrá graves problemas para interactuar en sociedad, pues no se atreverá ni al salir de casa. Si alguien sufre rabia en demasía, puede volverse violento y convertirse en un peligro público.

Por suerte, por norma general estos sentimientos se pasan enseguida salvo en casos excepcionales. Aquel que siente excesiva ira puede conseguir convertirla en un acicate para ponerse a trabajar con el objetivo de solucionar el problema que la ha preocupado (si se es testigo del maltrato de una víctima en la calle, la rabia empuja a la persona a denunciar el hecho ante la policía).De la misma forma, el que siente miedo trata de superar el problema.

El singular caso de la tristeza

La tristeza funciona en el fondo de forma muy similar al miedo y a la rabia. También se puede interpretar como otro dispositivo de la mente, que también tiene su razón de ser. En concreto, sirve para superar los grandes problemas de la vida.

Por ejemplo, en el caso de la pérdida de un ser querido, al que le ocurre le invadirá la tristeza. Sólo tras haber pasado por ella se puede llegar a la aceptación del terrible hecho que ha ocurrido, y se podrá pasar página.

¿Es necesario pasar por este trance? 

Lo cierto es que cuando el cerebro humano se ha enfrentado a un importante cambio, debe adaptarse a la nueva situación. Si ha fallecido alguien muy cercano, la peor parte es aprender a vivir sin él, a entender que las cosas que antes se hacían con él va a haber que ejecutarlas en solitario o con otra persona. También es necesario aceptar que se han perdido los beneficios que se sacaban de la relación (sobre todo afectivos). Normalmente, lo que se saca en claro tras un período invadido por la tristeza es una mirada más realista a la realidad. 

Se ve claramente en el caso de la pena generada por un desengaño amoroso, pues tras el inevitable duelo, el individuo tiende a darse cuenta de que esa persona era inadecuada o un sueño inalcanzable (quizás porque está enamorada de un tercero). Cuando se supera el sentimiento de tristeza se tendrán las ideas mucho más claras.La sociedad actual tiende a ocultar la tristeza o rechazarla. Rodean a la persona numerosos productos que se identifican con la alegría. Sin embargo, sin pasar por ella no se puede superar un acontecimiento grave, por lo que resulta mucho más adecuado sufrirla. De lo contrario, un trauma no superado puede dar lugar a una patología.

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